¿Pueden cooperar los abejorros?
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    ¿Pueden cooperar los abejorros?

    Un estudio revela que la cooperación entre abejorros va más allá de la mera suma de esfuerzos individuales. De hecho, estos insectos polinizadores parecen capaces de aprender a coordinarse y colaborar para lograr un objetivo común, como mover un ladrillo para obtener una recompensa.

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    07/07/2024De 3Bee, Chiara Pertile
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    Cooperación en especie

    En el universo biológico, los conceptos de lucha y competición han dominado durante mucho tiempo la visión de la evolución. Desde las teorías de Charles Darwin, a menudo malinterpretadas o dogmatizadas por sus sucesores, la vida se describe como una lucha de los más aptos, en una carrera por la adaptación y el éxito reproductivo. Sin embargo, tras este velo de competición se revela una realidad más compleja y fascinante de lo que es la vida y de cómo actúa la selección natural. De hecho, el altruismo y la cooperación parecen ser fenómenos omnipresentes en el universo animal. La cooperación, en concreto, representa un aspecto fundamental del comportamiento social, observable cuando dos o más individuos coordinan sus acciones para lograr resultados que proporcionen beneficios comunes.

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    Cooperación animal y mecanismos cognitivos

    La cooperación es un fenómeno muy extendido en el mundo animal y se ha observado en muchas especies, como en primates y cetáceos, pero también en peces y insectos sociales. Entender los mecanismos cognitivos que subyacen a la cooperación animal es ahora un tema central en los estudios biológicos: hasta hace poco, se creía que la cooperación era una excepción y estaba restringida a los animales más cercanos al ser humano. Sin embargo, los avances en las técnicas de observación y análisis etológico están permitiendo comprender mejor cómo y por qué cooperan los animales, así como las complejas capacidades cognitivas que facilitan ese comportamiento. Sin embargo, una de las cuestiones centrales de estos estudios se refiere a la posibilidad de estudiar si los animales comprenden o no la naturaleza cooperativa de una tarea y en qué medida, o si sus acciones cooperativas son simplemente un subproducto de esfuerzos individuales inconscientes.

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    Los distintos tipos de comportamiento cooperativo

    Recientemente, las investigadoras Alicia P. Melis y Shona Duguid intentaron definir cuándo un comportamiento cooperativo puede considerarse intencionado o no. En concreto, distinguen cuatro tipos diferentes de comportamiento cooperativo: acciones cooperativas como subproducto, cuando las acciones conjuntas no se coordinan intencionadamente sino que ocurren como resultado de acciones individuales; cooperación influenciada socialmente, cuando las acciones conjuntas están influenciadas por el comportamiento de otros, pero no hay coordinación intencionada; cooperación coordinada activamente, cuando los animales se coordinan intencionadamente con otros para lograr un objetivo compartido y demuestran cierta comprensión del papel del compañero; por último, cooperación con intencionalidad compartida, cuando las acciones conjuntas se apoyan en capacidades cognitivas motivadas por representaciones compartidas del objetivo común.

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    Coordinación o intencionalidad

    Mientras que la cooperación con intencionalidad compartida se considera una marca distintiva y única de la especie humana, demostrada ya a los tres años de edad, la cooperación activamente coordinada se ha observado en varias especies animales, como los chimpancés (Pan troglodytes), los delfines (Tursiops truncatus), la orangutanes (Pongo pygmaeus), los cebúes (Cebus apella) los elefantes asiáticos (Elephas maximus), los lobos (Canis lupus), las hienas manchadas (Crocuta crocuta) y los keas (Nestor notabilis). Estos animales no sólo serían capaces de entender el papel de su compañero, sino que también son capaces de esperarlo, de comunicarse con él para llevar a cabo una acción conjunta o de prestarle ayuda instrumental.

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    Cooperación en los insectos

    En el mundo de insectos, por el contrario, las pruebas que apoyan la presencia de un comportamiento activamente cooperativo son limitadas. Aún se desconoce si estos animales son capaces de comprender hasta cierto punto el papel de los compañeros en las acciones conjuntas o si su cooperación es simplemente un subproducto de las acciones individuales. Uno de los pocos estudios que se ha planteado esta cuestión se ha publicado recientemente en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences bajo el título Evidence for socially influenced and potentially actively coordinated cooperation by bumblebees. En este trabajo se examina el comportamiento de los abejorros (Bombus terrestris) en dos tareas de búsqueda de alimento cooperativas.

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    3Bee

    Deberes para los abejorros

    En este estudio pionero, los investigadores entrenaron a unas bombas para realizar dos tareas diferentes que requerían el apoyo de un compañero. En el primer experimento, los insectos se coordinaron para empujar juntos un ladrillo hacia el centro de una arena para liberar el acceso a una sustancia azucarada que les gusta; en el segundo, parejas de abejorros tenían el objetivo de alcanzar y tocar simultáneamente una pared al final de un túnel doble y transparente para abrirlo y obtener siempre una recompensa azucarada. En ambos casos, los abejorros demostraron ser capaces de realizar acciones coordinadas, pero ¿de qué tipo?

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    Esperando al otro

    Durante los experimentos y analizando el comportamiento de los individuos polinizadores, los estudiosos observaron que las acciones realizadas para resolver las tareas asignadas estaban influidas por la presencia del compañero. En las dos tareas diferentes, los pequeños polinizadores parecían esperar a su compañero antes de realizar la acción. De hecho, en el primer experimento, los abejorros empujaron más el ladrillo cuando estaban presentes y, sobre todo, cuando su compañero también lo hacía. En cambio, en el segundo experimento, cuando uno de los dos insectos se alejaba de la puerta, el otro se paraba, giraba hacia ella y sólo volvía hacia el objetivo cuando veía que su compañero se movía en la dirección correcta. Así pues, la cooperación en estos casos no es simplemente la suma de los esfuerzos de los individuos, sino que parece ser el resultado de una acción activamente coordinada.

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    La increíble investigación sobre el comportamiento de los insectos

    Aunque la tendencia de los abejorros a darse la vuelta como si buscaran a su pareja podría hacer pensar que realizan acciones cooperativas con cierta intencionalidad, según Ollie J. Loukola -uno de los autores principales del estudio- se necesitan más pruebas para afirmar que los abejorros entienden el papel de su pareja. No obstante, esta investigación es sumamente importante, ya que contribuye a una comprensión más amplia del comportamiento y la evolución de la cooperación, sobre todo en el mundo de los insectos. Estudios de este tipo no sólo pueden proporcionar un nuevo marco conceptual para analizar la evolución del aprendizaje y la inteligencia social, sino que también pueden tener aplicaciones en áreas como la tecnología, la robótica y la medicina.

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    Protección de los polinizadores

    Recientes evidencias sobre la gran variedad y complejidad conductual de los abejorros, como la capacidad de aprendizaje social y la presencia de comportamientos que pueden remontarse al juego, junto con la demostrada capacidad de los insectos para sentir dolor, deberían ponernos en situación de replantearnos la diferencia entre humanos e insectos, extrayendo consecuencias éticas y prácticas. En efecto, es importante emprender acciones conjuntas e intencionadas para salvaguardar y proteger activamente a estas especies, reduciendo las amenazas que provocan su inexorable declive y que están tensionando especialmente la existencia de polinizadores. Una posibilidad, propuesta hace tiempo por 3Bee, es la creación de entornos favorables a la supervivencia de estos animales como los Oasis de Biodiversidad de 3Bee, hábitats urbanos y agroforestales construidos para garantizar la alimentación y vigilancia de los insectos polinizadores, organismos esenciales para la estabilidad ecológica de nuestro planeta.

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    ¿Está presente la cooperación en el mundo animal?

    La cooperación es un fenómeno muy extendido en el mundo animal y se ha observado en muchas especies, como en primates y cetáceos, pero también en peces e insectos sociales. Entender los mecanismos cognitivos que subyacen a la cooperación animal es hoy un tema central de los estudios biológicos: hasta hace poco se creía que la cooperación era una excepción y se limitaba a los animales más próximos al ser humano. Sin embargo, los avances en las técnicas de observación y el análisis etológico están permitiendo comprender mejor cómo y por qué cooperan los animales, así como las complejas capacidades cognitivas que facilitan ese comportamiento. Una de las cuestiones centrales de estos estudios, sin embargo, se refiere a si los animales comprenden o no la naturaleza cooperativa de una tarea y en qué medida, o si sus acciones cooperativas son simplemente un subproducto de esfuerzos individuales inconscientes.

    ¿Qué especies tienen una cooperación más compleja?

    Mientras que la cooperación con intencionalidad compartida se considera una marca distintiva y única de la especie humana, demostrada ya a los tres años de edad, la cooperación activamente coordinada se ha observado en varias especies animales, como los chimpancés (Pan troglodytes), los delfines (Tursiops truncatus), los orangutanes (Pongo pygmaeus), los cebúes (Cebus apella), los elefantes asiáticos (Elephas maximus), los lobos (Canis lupus), las hienas manchadas (Crocuta crocuta) y los kea (Nestor notabilis). Estos animales no sólo serían capaces de entender el papel de su compañero, sino que también son capaces de esperarlo y comunicarse con él para llevar a cabo una acción conjunta o prestarle ayuda instrumental.

    ¿Qué tareas se exigen a los abejorros en el estudio?

    En el estudio "Evidence for socially influenced and potentially actively coordinated cooperation by bumblebees". los investigadores entrenaron a abejorros para realizar dos tareas diferentes que requerían el apoyo de un compañero. En el primer experimento, los insectos se coordinaron para empujar juntos un ladrillo situado en el centro de una arena con el fin de acceder a una sustancia azucarada de la que disfrutan. En el segundo experimento, las parejas de abejorros tenían que alcanzar y tocar simultáneamente una pared situada al final de un túnel doble y transparente para abrirlo y obtener una recompensa azucarada.

    ¿Cuáles fueron los resultados?

    Durante los experimentos y analizando el comportamiento de cada uno de los abejorros, los investigadores observaron que las acciones realizadas para resolver las tareas asignadas estaban influidas por la presencia del compañero. En las dos tareas diferentes, los pequeños polinizadores parecían esperar a su compañero antes de realizar la acción. En el primer experimento, de hecho, los abejorros empujaban más el ladrillo cuando estaban presentes y, sobre todo, cuando su pareja también lo hacía. En cambio, en el segundo experimento, cuando uno de los dos insectos se alejaba de la puerta, el otro se detenía, giraba hacia ella y sólo volvía hacia el objetivo cuando veía que su compañero se movía en la dirección correcta. Así pues, la cooperación en estos casos no es simplemente la suma de los esfuerzos de los individuos, sino que parece ser el resultado de una acción activamente coordinada.

    07/07/2024De 3Bee, Chiara Pertile
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