La pista de bobsleigh de Cortina y la tala de alerces
El 22 de febrero comenzaron las obras del nuevo Centro de deslizamiento en Cortina, de cara a los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. Aquí se construirá una


¿Cuál es el impacto ambiental de la construcción de la pista de bobsleigh en Cortina, de cara a los Juegos Olímpicos de 2026? Descubra en este artículo cuáles son las consecuencias sobre la biodiversidad y cómo se realiza un análisis en este ámbito, gracias a la tecnología.
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Esta complejidad biológica no sólo aumenta la resiliencia del ecosistema, sino que también favorece una mayor biodiversidad, mejorando la calidad del aire y contribuyendo a la regulación hídrica y a la erosión del suelo. Una

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El 22 de febrero comenzaron las obras del nuevo Centro de Deslizamiento de Cortina, con vistas a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026. Aquí se construirá una pista para albergar competiciones de skeleton, luge y bobsleigh. En la localidad de Ronco se han talado entre 500 y 600 alerces centenarios, lo que ha causado revuelo no sólo entre los ecologistas. En las redes sociales, la consejera de Europa Verde de la región del Véneto, Cristina Guarda, expresó su preocupación por el éxito y la sostenibilidad de la instalación, afirmando que "este alerzal tiene más de 2000 años, pero vale menos que una pista temporal de bobsleigh".
Por lo general, se considera que la capacidad de los árboles para absorber CO2 es su principal contribución medioambiental. Sin embargo, este punto de vista reduce en gran medida el amplio espectro de servicios ecosistémicos que proporcionan las plantas, ya sean árboles o arbustos. Entre estos beneficios, el alerce desempeña un papel clave en la dinámica de sucesión natural de los ecosistemas forestales. De hecho, este árbol es una especie pionera, es decir, es una de las primeras especies capaces de establecerse en suelos recién formados, como corrimientos de tierras y laderas carentes de vegetación: aquí contribuye a enriquecer el suelo con la caída anual de sus hojas, favoreciendo así la creación de sustrato orgánico para el establecimiento de especies secundarias. Además, su estructura abierta permite que el sol penetre en el sotobosque, asegurando el sustento de diversas especies herbáceas que atraen y sustentan una gran diversidad de fauna.
Esta complejidad biológica no sólo aumenta la resiliencia del ecosistema, sino que también favorece una mayor biodiversidad, mejora la calidad del aire y contribuye a la regulación del agua y la erosión del suelo. Un bosque de alerce bien gestionado debe tener una estructura naturalmente diversa, enriquecida por la presencia de varias especies vegetales, como el abeto, el pino piñonero y el abeto. Es el hábitat perfecto para rebecos, íbices, corzos, urogallos y pájaros carpinteros. Por tanto, las consecuencias de un proyecto como la pista de bobsleigh de Cortina no son sólo en términos de emisiones, sino también en términos de biodiversidad local.
Adoptar un enfoque ecosistémico para evaluar la sostenibilidad ambiental de un proyecto como éste significa adoptar una visión holística que tenga en cuenta las intrincadas relaciones entre los diversos componentes de un ecosistema. Este método reconoce y valora los numerosos servicios ecosistémicos que prestan los hábitats naturales, como la regulación del clima local; la depuración del agua y el aire de contaminantes, ya que los bosques, los pastizales estables y los humedales actúan como filtros naturales; la protección frente a fenómenos extremos, como huracanes, inundaciones, corrimientos de tierra, tormentas; la polinización natural, un proceso esencial promovido por la biodiversidad; y la sostenibilidad de los recursos, mediante el mantenimiento de ecosistemas sanos para que puedan beneficiarse las generaciones futuras. Por tanto, un enfoque ecosistémico preserva la biodiversidad, garantizando la supervivencia de las especies animales y vegetales y su coexistencia en equilibrio dinámico.
Los indicadores de biodiversidad son esenciales para evaluar la salud de los ecosistemas e incluyen desde medidas específicas a otras más generalistas. Entre ellos, la abundancia de polinizadores (PA) es un indicador específico crucial para comprender el bienestar de los polinizadores en una zona determinada. En cambio, el índice de Abundancia Media de Especies (MSA) ofrece una perspectiva más amplia, cuantificando la abundancia de especies autóctonas en relación con su presencia en ecosistemas no perturbados. Una MSA del 0% indica un ecosistema completamente degradado, desprovisto de todas sus especies originales, reflejando así el grado de alteración o conservación del medio ambiente. Este espectro de indicadores permite tener una visión detallada y completa del impacto de las actividades humanas sobre la biodiversidad y orientar los esfuerzos hacia su protección y restauración.