¿Qué es el bienestar animal?
El concepto de


El bienestar de los animales es una cuestión ética de creciente actualidad, con implicaciones indirectas también para los seres humanos. Veamos cómo puede definirse, medirse y mejorarse, con vistas a salvaguardar el respeto por los animales, especialmente los mantenidos en cautividad.
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El concepto de bienestar animal y conciencia animal ha sido ampliamente abordado y debatido en la literatura. Una investigadora de la Universidad de Oxford, Marian Dawkins, publicó en 2006 una guía sobre el bienestar animal, describiéndolo como una condición que implica que los animales experimenten emociones positivas, placer y satisfacción, y no negativas, como miedo y frustración. Según Broom, en cambio, el bienestar de un individuo corresponde a su condición respecto a su capacidad de adaptarse a la realidad en la que vive.
En las últimas décadas se han publicado decenas de estudios que indican cómo medir, controlar y mejorar el bienestar de los animales. Un método eficaz para evaluar el estado de bienestar es, sin duda, el uso de parámetros biológicos, más concretamente fisiológicos y hormonales (por ejemplo, cuantificando los niveles de cortisol en sangre y excrementos), que pueden ser indicativos de un estado de estrés. Otra forma de evaluar el bienestar animal es recurrir a la etología, es decir, a los estudios de comportamiento. Para ello, es útil saber qué es un estereotipo y conocer el etograma (conjunto de comportamientos) de las especies en la naturaleza.
El enriquecimiento ambiental también incluye todos esos grandes tipos de cambios estructurales en el entorno en los que el animal puede esconderse de los humanos, el sol, las condiciones climáticas adversas u otros animales. Una buena idea sería, por tanto, crear zonas como madrigueras, escondites y agujeros. Añadiendo algunos elementos naturalizados, como plantas y piedras, se consigue que el animal no esté tan cerca de los visitantes y sea él quien decida acercarse o esconderse. Otras soluciones para mejorar el bienestar de los animales en cautividad son, sin duda, la reducción del contacto con los humanos, la presencia de la madre desde el delicado periodo postnatal hasta la madurez y el aumento de las posibilidades de decisión.