Caza furtiva y comercio ilegal
Por último, pero no por ello menos importante, la caza furtiva y el comercio ilegal de fauna y flora silvestres. Esta actividad delictiva tiene un enorme impacto en la conservación de las especies, tanto de forma directa, al provocar una disminución de los individuos en libertad, como indirecta, al alterar los equilibrios ecológicos y crear presiones demográficas. Por ejemplo, el loro gris africano, famoso por sus habilidades vocales, es una de las aves más comercializadas ilegalmente del mundo. La captura y el comercio de estas aves ha provocado una fuerte disminución de la población en estado salvaje, lo que hace que esta especie sea vulnerable a la extinción. Una situación similar se aplica también al rinoceronte negro. En África, la población de este mamífero se redujo un 97,6% entre 1960 y 1995 debido a la caza furtiva por sus preciosos cuernos, muy demandados en el mercado negro por sus supuestas propiedades curativas.