La mariposa monarca: características y simbolismo
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La mariposa monarca es conocida por su migración: recorre miles de kilómetros cada año, desde Norteamérica hasta México. Descubre en este artículo las características y el ciclo vital de la mariposa monarca y el impacto del cambio climático en este icónico polinizador.
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Las mariposas monarca se encuentran entre los polinizadores más fotografiados e icónicos del mundo. Cada año, para escapar de los fríos inviernos de


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La mariposa monarca, cuyo nombre científico es Danaus plexippus, es un lepidóptero caracterizado por su coloración naranja-negra y una envergadura de hasta 10 centímetros en los adultos. Pertenece a la familia Nymphalidae y es una especie nativa del continente americano. Aunque su identificación pueda parecer sencilla, existen otras especies con las que es fácil confundirla. Dos ejemplos concretos son la mariposa monarca del sur (Danaus erippus) y la mariposa virrey (Limenitis archippus). La vida media de la mariposa monarca es de 2 a 6 semanas, pero puede vivir hasta 8 meses. Por su aspecto, esta especie se asocia con los ideales de belleza, elegancia y realeza, pero en México también es un símbolo de espiritualidad: la migración de las mariposas monarca se asocia simbólicamente con el regreso de las almas de los difuntos.
La mariposa monarca es uno de los polinizadores más fotografiados e icónicos del mundo. Cada año, para escapar de los fríos inviernos norteamericanos, esta especie viaja y vuela más de 4.000 km hasta los bosques de México. El espectáculo es increíble: millones de ejemplares surcan los aires y, cuando se posan, cubren por completo todas las superficies hasta el punto de confundirse con las hojas de los árboles. Pero, ¿cómo consiguen hacer este viaje? Una posible respuesta radica en la coloración de la librea de sus alas, que les permite aprovechar el calor del sol para hacer menos pesado el vuelo. Ningún otro insecto es capaz de semejante migración. Desplazarse miles de kilómetros requiere mucho tiempo y energía. Como su vida media es de unas 2-6 semanas, este largo viaje requiere varias generaciones para llegar a su destino: a menudo, el viaje sólo lo completa la cuarta.
La mariposa monarca se alimenta de plantas del género Asclepias, herbáceas perennes típicas de Norteamérica y partes de África. Estas plantas son tóxicas: de hecho, contienen toxinas venenosas para el ser humano (cardenólidos) y alteran el buen funcionamiento del corazón hasta el punto de provocar paradas cardíacas en los casos más graves. En cambio, las mariposas monarca consiguen anular la toxicidad de estas toxinas. Las Asclepias liberan una sustancia lechosa que actúa sobre una enzima llamada bomba de sodio/potasio, que todos los animales poseen. Gracias a la mutación desarrollada, las bombas de sodio/potasio de las mariposas monarca son inmunes al efecto de estas toxinas. Se trata, pues, de un raro caso de evolución convergente: este sistema ha sido copiado por algunos depredadores, que pueden así alimentarse de las mariposas monarca sin sufrir los efectos de las toxinas de las Asclepias, como demuestra un estudio publicado en Current Biology.