HistoriaCaracterísticasCiclo de vidaDepósito

    Varroa destructor: origen, propagación y consecuencias

    El ácaro Varroa (Varroa destructor) es infamemente conocido por todos, ya que es el causante de una de las infestaciones más graves de Apis mellifera, nuestra abeja común. La propagación de la Varroa es bastante reciente, ya que sólo se ha extendido a nuestro continente a partir de los años setenta.

    Leer
    19/10/2018De 3Bee, Elena Fraccaro
    2202 Vistas
    19/10/2018De 3Bee, Elena Fraccaro
    2202 Vistas

    Historia del ácaro

    Originalmente, Varroa era un parásito de Apis cerana, la abeja asiática, que había desarrollado mecanismos de defensa especiales y era capaz de tolerar al ácaro. La introducción de ejemplares de Apis mellifera en el sudeste asiático durante la década de 1940 permitió al ácaro dar el salto de hospedador, parasitando también a la Apis mellifera y extendiéndose por todo Oriente y, posteriormente, a Occidente. Hasta la fecha, sólo Australia y Madagascar parecen no haber sufrido la llegada de este ácaro mortal. En Italia, el primer caso se registró en 1981, en la provincia de Gorizia. Desde entonces, el ácaro se ha extendido como la pólvora, convirtiendo la infestación de las colmenas en un problema común para todo el mundo.

    Principales características de la Varroa

    La Varroa destructor presenta un fuerte dimorfismo sexual, es decir, el macho y la hembra presentan características morfológicas muy diferentes. La hembra es más grande que el macho, de color marrón rojizo, con cuatro pares de patas situadas en la parte anterior del cuerpo, que tiene forma elipsoidal. Los machos, en cambio, son más pequeños, de color blanquecino y se encuentran principalmente en las celdas, donde nacen, se reproducen y luego mueren. Es por tanto el ácaro hembra el responsable de la acción parasitaria contra las abejas. Se alimentan de la hemolinfa de las abejas adultas y de las crías, prefiriendo a los machos.

    XNatura

    Ciclo de vida de la varroa

    El ciclo de desarrollo biológico de la Varroa sigue el de las abejas. En ausencia de cría, la Varroa permanece firmemente anclada al cuerpo de las obreras, a la espera de que la abeja reina reanude la oviposición para reproducirse a su vez. La Varroa sólo se reproduce dentro de la cría. Reconoce las feromonas emitidas por las larvas próximas a la operculación, por lo que consigue penetrar en la celda antes de que se selle. La Varroa madre se refugia en el fondo de la celda, en medio de la jalea real, hasta que se completa la operculación. Entonces se adhiere a la larva y comienza a succionar su hemolinfa.

    Puesta de huevos

    Alrededor de 2½ días después del cierre del opérculo, la varroa comienza a poner sus huevos. El primero de ellos suele ser macho, el siguiente hembra. Puede poner entre 4 y 6 huevos por ciclo reproductivo. Cuanto más largo sea el periodo de desarrollo de la larva y la pupa, y por tanto la duración de la operculación, más huevos podrá poner. Esta puede ser una de las razones por las que la varroa prefiere la cría masculina, ya que tiene un periodo de desarrollo más largo y, por tanto, permite que se desarrolle un mayor número de varroas sexualmente maduras.

    XNatura

    Fecundación y madurez

    Fecundación:el macho alcanza la madurez sexual unos 6½ días después de la puesta, mientras que la hembra tarda un día menos. Esto hace que el macho y la hembra sean fértiles al mismo tiempo, permitiendo la fecundación del ácaro. Madurez: una vez que la abeja está completamente desarrollada y lista para salir de la celda, las varroas que han alcanzado la madurez se aferrarán al cuerpo de la abeja, escapando con ella. En cambio, las hembras y los machos inmaduros permanecerán en la celda y morirán. La varroa fértil sólo abandonará el cuerpo de la abeja en el momento adecuado para volver a la celda y reanudar el ciclo reproductivo. En general, se ha estudiado que pueden realizar una media de 2-3 ciclos reproductivos durante toda su existencia.

    3Bee

    Los efectos de la infestación

    La Varroa tiene efectos profundamente negativos en la salud de su hospedador. Se ha observado que las abejas infestadas nacen con menor peso y menor concentración de carbohidratos y proteínas. Además, presentan con mucha frecuencia malformaciones de diversos tipos: reducción de tamaño, abdomen subdesarrollado y malformaciones de aguijón, alas y patas. El sistema inmunitario de la abeja también se ve especialmente comprometido, lo que disminuye su capacidad de defensa y aumenta las posibilidades de ataque por parte de otros patógenos, como bacterias y hongos. Se ha demostrado que una abeja infestada, durante su fase de búsqueda de alimento, recorre distancias más cortas en vuelo y tiene un rendimiento de cosecha inferior al de las recolectoras no parasitadas. La varroa también es vector de varios virus, como el virus del ala deformada (DWV) y el virus de la parálisis aguda (ABPV).

    Propagación de la infestación

    En el caso de Varroa, no tiene sentido hablar de contagio, sino de "reinfestación". Una colmena tratada puede seguir estando muy infestada de Varroa como consecuencia de los fenómenos de deriva y deriva, que reúnen abejas con Varroa en estado forético y abejas sanas. El apicultor también puede convertirse en vector de Varroa cuando traslada enjambres o panales de cría de una colmena a otra. Un apicultor que no administre correctamente los tratamientos también puede propagar el ácaro más ampliamente, afectando a colmenas vecinas.

    Evaluación del estado de la infestación

    Uno de los principales signos reveladores es, sin duda, la presencia de crías desiguales e irregulares, señal de una mayor mortalidad. La presencia de larvas mal colocadas o licuadas, o marrones (pero no viscosas) es también un signo de infestación. Además, las abejas se encuentran en número inferior al normal, son pequeñas, menos desarrolladas, con las alas deformadas y tienen dificultades para volar. Otros síntomas pueden ser el cambio de reina, el estado de orfandad y el abandono de la colmena. Cuando se puede ver a simple vista el parásito anclado al cuerpo de la abeja adulta, se está en presencia de una familia muy parasitada. En casos menos graves de infestación, se puede evaluar el número de ácaros presentes en la colmena, ya sea tomando una muestra de abejas adultas o de cría, contando Varroa, o se puede inspeccionar periódicamente el fondo de las colmenas, buscando el número de ácaros caídos.

    Tratamientos antivarroa

    La única manera de contener la infestación por Varroa y preservar la salud de la colonia es administrar correctamente los tratamientos. Éstos se realizan generalmente, en climas templados, entre finales de julio y principios de agosto y en noviembre, en ausencia de crías y antes de que las familias entren en invierno. Ya hemos abordado el tema de los tratamientos amortiguadores de verano, necesarios para que las abejas lleguen al otoño en las mejores condiciones posibles. Los tratamientos son de varios tipos, que implican el uso de medios químicos, que, sin embargo, pueden crear fenómenos de farmacorresistencia, y productos a base de principios activos de origen natural, que también están permitidos para quienes practican la agricultura ecológica. Algunos también recurren a herramientas mecánicas de control de plagas, como el uso del marco Campero para eliminar la cría macho.

    Utilizar sistemas de supervisión a distancia

    La clave, sin embargo, es la correcta administración del tratamiento, con el tiempo y los cuidados adecuados. Esta es la única manera de reducir el nivel de infestación y permitir que la familia sobreviva. Saber cuándo y cómo intervenir, por tanto, es esencial para el éxito de estos tratamientos. El uso de sistemas de monitorización puede permitirle ser oportuno y maximizar la eficacia del tratamiento. ¡Descubra las ventajas de los sistemas de monitorización de 3bee!

    19/10/2018De 3Bee, Elena Fraccaro
    2202 Vistas
    Newsletter
    newsletter
    Suscríbete al Blog de abejas y de la biodiversidad