Enfermedades de las colmenas: la plaga americana
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    Enfermedades de las colmenas: la plaga americana

    Entre las enfermedades que afectan a los reproductores, una de las más extendidas y sin duda la más grave es la loque americana. Esta enfermedad, que no debe confundirse con la peste europea, presenta rasgos distintivos inconfundibles y, una vez diagnosticada, es difícil salvar a la familia.

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    07/06/2022De 3Bee, Elena Fraccaro
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    Las causas de la peste americana

    Está causada por una bacteria anaerobia esporígena, el Paenibacillus larvae, que afecta a las larvas en los primeros días de vida. Las esporas de esta bacteria son muy resistentes y pueden permanecer viables hasta 30-40 años. También son muy resistentes al calor (sometidas a una temperatura de 100°, sólo perecen al cabo de unos 30 minutos) y a otras sustancias. Su principal objetivo son las larvas en sus primeras 24 horas de vida. De hecho, las esporas sólo germinan en el intestino de las larvas, ya que éstas no disponen de mecanismos ni sustancias que inhiban su desarrollo. Cuanto más joven es la larva, menos esporas se necesitan para infectarla: se necesitan 10 en las primeras 36 horas tras el nacimiento, pero en larvas de 4-5 días se necesitan más de 10 millones

    ¿Cómo funciona?

    A las 24-48 horas de la penetración de la espora, ésta completa su germinación, transformándose en un bacilo. En un plazo de 7 días, la larva infectada muere, normalmente en estado de larva madura, prepupa o pupa. Una vez que se produce la muerte de la larva, la familia puede considerarse realmente enferma, ya que la larva contiene numerosas esporas (alrededor de 3 millones) que se diseminarán por toda la colmena. Se ha calculado que se necesitan unos 50 millones de esporas para infectar a una familia, aunque es muy posible que una familia fuerte, no sometida a ningún tipo de estrés, no enferme a menos que entre en contacto con un número desproporcionado de esporas (¡hasta 300.000 millones!) [Contessi, 2016].

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    Síntomas

    Los síntomas que permiten reconocer esta grave enfermedad son bastante claros y, aunque la mayoría de los diagnósticos se realizan mediante inspección visual de la familia, también se pueden utilizar kits específicos disponibles en el mercado o recurrir a análisis de laboratorio. Al tratarse de una enfermedad de la cría, es precisamente ésta la que hay que analizar para ver si estamos ante un caso real de loque americana. En primer lugar, la cría parece no compacta, con opérculos más oscuros o hundidos o incluso perforados en su centro. Otro elemento inmediatamente perceptible es el olor, descrito como agrio, fétido y de putrefacción. Las larvas pierden su coloración nacarada normal para volverse primero amarillentas y luego marrón oscuro, con una consistencia viscosa. En el transcurso de 6-7 semanas, la larva muerta se seca, presentándose en forma de una escama negra adherida a la pared celular.

    Cómo diagnosticar

    Una vez constatados estos síntomas, hay que averiguar el diagnóstico. La prueba más común es la del <strong>palillo de dientes</strong>. Consiste en introducir un palillo en el interior de la célula que contiene una larva muerta. Si al extraerlo sale un filamento de color avellana, de consistencia elástica y que puede estirarse hasta unos centímetros, es que realmente se tiene loque americana. Otras herramientas de diagnóstico pueden ser los kits o el uso de análisis de laboratorio, que pueden dar un veredicto seguro. Una vez que esté seguro de que se trata de una colmena infectada por esta enfermedad, debe proceder a informar a los servicios sanitarios competentes (ATS).

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    Transmisión

    ¿Cómo se transmite esta enfermedad? Dentro de la colmena, el contagio se produce a través de la abeja obrera. Al limpiar las celdillas cargadas de esporas, se convierten en vectores de la enfermedad, propagándola por toda la colmena. De este modo, las abejas nodrizas alimentan a las larvas con comida infectada, contribuyendo a la propagación de la enfermedad. Las esporas pueden estar presentes de forma natural en la colmena, pero si su número es pequeño y la familia es fuerte, la enfermedad puede no manifestarse. El problema surge cuando se encuentran grandes cantidades de esporas en la colmena. Los métodos de transmisión son variados. En primer lugar, hay que tener cuidado al transferir materiales (colmenas, panales, miel), especialmente panales que contengan larvas o pupas muertas. A continuación, se identifica como una de las principales causas de contagio el pillaje, especialmente por parte de familias fuertes que atacan a familias enfermas más débiles.

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    Apicultor

    Otro factor de propagación de las esporas es sin duda el uso de paquetes de abejas infectadas o la compra o recuperación de enjambres infectados de dudosa procedencia. El apicultor también desempeña un papel crucial en este fenómeno. El uso de equipos de apicultura contaminados también puede provocar la infección de otras familias, al igual que la alimentación con miel y polen que contengan esporas. Por eso es aconsejable desinfectar periódicamente los equipos y alimentar a las abejas con alimentos de origen seguro o con jarabes y frutas confitadas preparados con azúcares industriales. Por último, el fenómeno de la deriva también puede contribuir significativamente a la propagación de las esporas, aunque no se identifique como una de las causas principales.

    Factores de riesgo y prevención

    También hay que tener en cuenta ciertos factores de riesgo que conviene evitar para intentar controlar la propagación de esta enfermedad. No es una buena práctica recuperar colmenas abandonadas cuyo origen se desconoce y que pueden ser vectores de diversas enfermedades. Además, se recomienda encarecidamente el cambio periódico de panales y también el de reinas, sobre todo si han mostrado una mayor susceptibilidad genética a la enfermedad. En cuanto a la prevención, se recomiendan los controles sanitarios periódicos, para detectar la enfermedad cuando aún no está muy extendida. También es aconsejable respetar las buenas prácticas apícolas, evitando convertirse en vector de contagio o facilitarlo.

    Cura

    Una buena prevención suele ser la única forma de hacer frente a esta enfermedad. De hecho, no existe una cura reconocida oficialmente, aunque está muy extendido el tratamiento de la enfermedad con diversos tipos de sustancias que, sin embargo, no solucionan el problema, sino que sólo lo contienen parcialmente, corriendo el riesgo de una recaída posterior con un mayor brote de la enfermedad y, por tanto, un contagio más generalizado del colmenar. Por lo general, una vez diagnosticada la loque americana, la colonia se elimina completamente con fuego y se esteriliza el material infectado (colmena, equipo, etc.).

    La “cura famis”

    Una práctica, sin embargo, que se adopta para intentar salvar a las abejas adultas de una colonia es la llamada cura famis. Consiste en trasladar a las abejas adultas (con la reina enjaulada) a colmenas estériles, con láminas de cera sin construir, donde permanecen encerradas durante unos días sin alimentarse, dándoles la oportunidad de consumir toda la miel infectada contenida en su bolsa de panal. Al cabo de unos días, las abejas son trasladadas a otra colmena estéril con nuevas láminas de cera y se retira todo lo que han acumulado durante el periodo de "confinamiento". Por lo general, esto también debe ir seguido de la sustitución de la reina, para evitar el desarrollo de cría posterior que es particularmente susceptible a la bacteria.

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    Sin embargo, esta práctica no es especialmente eficaz. Además de realizarse únicamente con familias fuertes que tengan posibilidades de recuperarse, y en épocas del año favorables al desarrollo familiar, es muy costosa en tiempo y dinero, además de requerir una especial destreza y cuidado, ya que de lo contrario el contagio se extenderá. Por estas razones, hasta la fecha el único método verdaderamente seguro de hacer frente a la loque americana es la eliminación de la familia infectada y la posterior esterilización de todo el material que haya estado en contacto con ella. Este procedimiento, aunque difícil de aceptar, permite contener la enfermedad y preservar a otras familias.

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    El momento es, por tanto, de vital importancia. Detectar a tiempo la aparición de esta enfermedad puede que no salve a esa familia, pero evitará que infecte y pierda el resto de colmenas vecinas, incluidas las de apicultores vecinos. Descubra las ventajas de la supervisión remota en tiempo real para vigilar a sus abejas en todo momento. Consiga los dispositivos 3Bee, proteja a sus abejas con la tecnología y controle constantemente la salud de sus abejas.

    07/06/2022De 3Bee, Elena Fraccaro
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