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    Julio y agosto en el colmenar: el trabajo del apicultor

    Julio y agosto son los meses más calurosos del año. La floración está prácticamente terminada y el periodo de producción se acerca a su fin. Sin embargo, el hecho de no tener que vigilar asiduamente el colmenar no significa que el apicultor pueda andarse con rodeos.

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    31/07/2018De 3Bee, Elena Fraccaro
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    Tratamientos antivarroa

    Quizás una de las actividades más importantes a realizar en el colmenar en los meses de julio y agosto sea la realización de los tratamientos antivarroa. Como hemos visto, julio suele ser el mes preferido para llevar a cabo los distintos tratamientos tampón para combatir las infestaciones del ácaro Varroa. Muchos aconsejan no intervenir más allá del 10 de agosto por las altas temperaturas y las dificultades que surgirían en caso de orfandad. Existen diversos métodos para preparar adecuadamente la colonia para el posterior tratamiento antes de la invernada, que van desde los medios biomecánicos a los tratamientos con ácidos orgánicos, pasando por los realizados con productos sintéticos.

    ¡Última llamada para el cambio de reinas!

    Esta es también la última época del año en la que se recomienda intervenir en caso de orfandad, cambio de reinas viejas y presencia de reinas vellosas. Para tener familias capaces de crecer y producir en primavera, primero hay que asegurarse de que las abejas que nacen en esta época y que estarán destinadas a sobrevivir al invierno y cuidar de la nueva cría primaveral son capaces de realizar esta delicada tarea. Además, es importante que haya una reina en la colmena que sea capaz de superar la mala estación y reanudar la puesta cuando suban las temperaturas. Este es el periodo límite dentro del cual hay que actuar. De hecho, todavía hay zánganos en la colmena para la fecundación en caso de que quieras que las abejas rehagan a su reina. Cuanto más te retrases, menor será su número y menos válida será la nueva reina.

    XNatura

    Abejas y mielada

    Las floraciones más importantes ya han pasado y el periodo de producción toca a su fin. Sin embargo, algunos afortunados aún consiguen sacar algo de provecho de lo que la naturaleza nos ofrece con tanta abundancia. En los colmenares, en julio y agosto, se puede ver a las abejas muy ocupadas cosechando melazo, una sustancia azucarada segregada por los insectos que se alimentan de la savia de los árboles, de la que luego se obtiene una miel con muchas propiedades beneficiosas, la melada de miel.

    Extracción de miel y almacenamiento de panales

    Julio y agosto son también los meses dedicados a la extracción de la miel, un trabajo que mantiene ocupados a los apicultores fuera del colmenar. Ésta no es más que la operación mediante la cual se extrae la miel de los panales y, una vez extraída, se deja decantar en los llamados maduradores. Para que la miel se extraiga correctamente, debe tener un determinado grado de humedad (inferior al 18%). De no ser así, existiría riesgo de fermentación. Además, hay que respetar los tiempos de decantación, para permitir que salgan las microimpurezas y las burbujas de aire. Una vez terminada la extracción de la miel y vaciados los panales, hay que almacenarlos y prepararlos para el año siguiente. Algunos, antes de almacenarlos, prefieren dejar que las abejas se alimenten de los restos de miel que quedan en su interior. Otros, en cambio, prefieren dejarlos para utilizarlos como "cebo" que facilite a las abejas el ascenso al panal en la temporada siguiente.

    XNatura

    Recogida de propóleos

    La atención del apicultor, sin embargo, también puede centrarse en otro producto del colmenar, como es el propóleo, ya que julio y agosto son los meses del año más propicios para la recolección de esta portentosa sustancia. El método más cómodo y extendido es el uso de rejillas específicas colocadas entre el nido y la tapa. Estas rejillas se colocan en las familias con mayor tendencia al propóleo porque estimulan a las abejas a producir aún más. En efecto, las abejas tienden naturalmente a ocluir todos los agujeros de la colmena para protegerla. Las rejillas, formadas por mallas de unos 2-3 mm, aprovechan precisamente esta tendencia suya. Una vez que la rejilla se ha llenado considerablemente, se retira y se guarda durante unas horas en un frigorífico o un congelador, facilitando así la remoción del producto.

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    Lucha contra la humedad y los depredadores

    El gran calor pone a prueba a las abejas, que en estos meses suelen encontrarse fuera de la colmena haciendo la llamada "barba". En este caso, no es señal de que la familia se esté preparando para enjambrar, sino un recurso adoptado por las abejas para sufrir menos el calor dentro del nido. Para ayudarlas en el proceso de enfriamiento y ventilación del propio nido, es una buena práctica asegurarse de que se ponen a su disposición fuentes de agua (incluso fabricadas especialmente para este fin). También se puede procurar que el colmenar esté en una posición sombreada durante las horas más calurosas del día. Para ello puede ser útil cambiar la ubicación de las colmenas, colocándolas tal vez bajo árboles, o cubrir las tapas de algún modo para evitar que se sobrecalienten.

    Las últimas obras

    Por último, las altas temperaturas hacen que los apicultores prefieran las horas más frescas para proceder a las inspecciones rituales de sus familias, generalmente a primera hora de la mañana o a última de la tarde. Esto es aconsejable no sólo por las temperaturas más soportables, sino también para evitar saqueos. Éstos, de hecho, son muy frecuentes en esta época del año, cuando empieza a caer la floración. Estas diversas operaciones mantienen ocupado al apicultor durante julio y agosto, mientras que, hacia el final del verano, se ve obligado a prepararlo todo para una correcta invernada de sus familias. Es hacia finales de agosto, de hecho, cuando se puede empezar a equilibrar las familias, para que tengan 4/5 cuadros de cría. La homogeneidad de las familias dentro de un mismo colmenar es muy importante.

    Administración del jarabe

    Otra consecuencia de la creciente escasez de néctar es la necesidad de proceder a la alimentación artificial. Por ello, el apicultor se encuentra ocupado preparando el jarabe con el que alimentar a sus abejas. El alimento líquido, que a diferencia del alimento sólido del caramelo es estimulante, simula la extensión de las floraciones, haciendo que continúe la oviposición de la reina y la cría de la pollada.

    3Vigilancia de abejas y colmenas

    Saber siempre lo que ocurre en sus colmenas puede ser decisivo para el apicultor. Tener a su lado un sistema que le permita programar las intervenciones de forma eficaz y las inspecciones sólo cuando sean necesarias ahorra tiempo y reduce los costes considerablemente. Con 3Bee puede tener sus colmenas bajo control en todo momento. En función de sus necesidades, 3Bee puede ofrecerle diferentes soluciones. La balanza simple mide la variación de peso, mientras que la balanza doble permite un análisis más detallado de este parámetro. Por su parte, Hive-Tech, compuesto por una balanza doble y sensores para instalar en el interior de la colmena, controla la temperatura interna, el nivel de humedad y el sonido. Obtenga más información sobre nuestros productos y las ventajas de utilizarlos.

    31/07/2018De 3Bee, Elena Fraccaro
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