Ciencia ciudadana: qué es y cómo funciona
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    Ciencia ciudadana: qué es y cómo funciona

    La Ciencia Ciudadana ofrece a los ciudadanos la oportunidad de contribuir directamente a la investigación científica. Pero, ¿cuáles son sus orígenes? ¿Cuáles son los principales ámbitos en los que se aplica? Descúbralo en este artículo.

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    26/06/2024De 3Bee, Lisa Santillo
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    Ciencia ciudadana: ciencia al alcance de todos

    La Ciencia Ciudadana, o ciencia participativa, representa una oportunidad única para implicar al público en general en la investigación científica. Según la definición de la CNR de hecho, "Ciencia Ciudadana es la ciencia que se realiza con la contribución del ciudadano". Nos referimos, por tanto, a la contribución activa de personas no especializadas en ciencia, en actividades y proyectos de investigación. Para hablar de Ciencia Ciudadana, sin embargo, deben darse ciertos prerrequisitos: que la participación sea voluntaria, que el proyecto científico esté definido, que los datos sean precisos y que se respeten unas normas de descripción y preservación que garanticen que la información sea reutilizada por otros ciudadanos y otros científicos. La ciencia ciudadana es, por tanto, una forma de incluir a las partes interesadas, como ciudadanos y empresas, y concienciar sobre la importancia de la conservación de la naturaleza.

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    Las raíces históricas de la ciencia ciudadana

    La ciencia ciudadana tiene profundas raíces que se remontan a 1900, cuando en Estados Unidos la National Audubon Society lanzó una campaña para censar las poblaciones de aves. Del 14 de diciembre al 5 de enero de cada año, grupos de apasionados ornitólogos, dirigidos por expertos, se reunían para observar y clasificar distintas especies de aves. Este evento, conocido como Cuento Navideño de Aves, sigue siendo muy popular entre los observadores de aves. En 1989, el concepto de Ciencia Ciudadana se formalizó en la MIT Technology Review gracias a la Sociedad Audubon. La organización reclutó a 225 voluntarios para vigilar los niveles de lluvia ácida, recogiendo muestras de lluvia de distintas partes del país para luego analizarlas y publicar los resultados. Con la llegada de Internet y las tecnologías digitales, la ciencia ciudadana ha experimentado una rápida expansión, poniendo la participación científica al alcance de todos y contribuyendo significativamente a la recopilación de datos para la investigación.

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    Niveles de participación en la ciencia ciudadana

    Según Muki Haklay, la Ciencia Ciudadana consta de cuatro niveles de participación. El primero es Crowdsourcing, en el que los ciudadanos actúan como sensores, enviando datos a través de apps u ofreciendo la potencia de cálculo de sus ordenadores para analizar datos. En este, la participación no implica la explotación de capacidades cognitivas. El segundo nivel es Inteligencia distribuida: los participantes reciben formación básica para recoger datos o interpretar información sencilla, y luego se habilita su capacidad cognitiva. El tercer nivel es la Ciencia Participativa, en la que ciudadanos y científicos colaboran en la definición de problemas y métodos de recogida y análisis de datos. Por último, encontramos la Ciencia Ciudadana Extrema, en la que la definición del problema la establecen los participantes en consulta con los científicos ideando un método de recogida de datos y solicitando la ayuda de expertos para analizar e interpretar los resultados.

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    La Ciencia Ciudadana en Europa

    Según un estudio de 2017, la ciencia ciudadana en Europa se concentra principalmente en áreas temáticas específicas. Las humanidades y las ciencias sociales representan el 11 % de los proyectos, mientras que las ciencias de la vida dominan con el 75,7 %. Las ciencias naturales representan el 7,5%, mientras que las disciplinas de ingeniería suponen el 5,8%. Estos proyectos suelen requerir la participación activa de los ciudadanos para la observación y la recogida de datos sobre el terreno, en línea con los niveles de implicación descritos por Muki Haklay. Para facilitar esta participación, muchas iniciativas utilizan dispositivos móviles y aplicaciones específicas, que no solo permiten realizar actividades concretas, sino también crear perfiles de usuario personalizados. Esto fomenta la interacción con científicos profesionales y otros científicos ciudadanos, creando una red de colaboración que ayuda a mejorar la recogida y el análisis de datos científicos.

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    Biodiverse: la aplicación de juegos de ciencia ciudadana 3Bee

    En el contexto de la ciencia ciudadana se sitúa Biodiversa, la aplicación de juego gratuita de 3Bee para el seguimiento de la biodiversidad y la protección de los ecosistemas que permite a los usuarios "coleccionar" e identificar fácilmente las plantas y flores encontradas durante un paseo al aire libre. Este ambicioso proyecto de ciencia ciudadana pretende crear un archivo cooperativo dedicado a la flora (y en una segunda fase a la fauna) de Europa, implicando a los usuarios jugadores con retos para catalogar especies, algunas de ellas raras o en peligro de extinción. Disponible para iOS y Android, Biodiversa tiene una dinámica similar a la de algunos conocidos videojuegos free-to-play que animan a moverse y viajar por el mundo real para "coleccionar" personajes. De hecho, la app creada por 3Bee ofrece una experiencia de juego en la que todas las plantas deben ser "recolectadas" e identificadas para conseguir puntos de experiencia, subir de nivel y escalar en la clasificación.

    Biodiverse: la aplicación de juegos de ciencia ciudadana 3Bee
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    ¿Qué es la ciencia ciudadana?

    La Ciencia Ciudadana, o ciencia participativa, representa una oportunidad única para implicar al público en general en la investigación científica. Tal y como la define de hecho el CNR, "La Ciencia Ciudadana es la ciencia que se realiza con la contribución del ciudadano". Nos referimos, por tanto, a la contribución activa de personas no especializadas en ciencia, en actividades y proyectos de investigación. Para hablar de Ciencia Ciudadana, sin embargo, deben darse ciertos prerrequisitos: que la participación sea voluntaria, que el proyecto científico esté definido, que los datos sean precisos y que se respeten unas normas de descripción y preservación que garanticen que la información sea reutilizada por otros ciudadanos y otros científicos. La ciencia ciudadana es, pues, una forma de incluir a las partes interesadas, como ciudadanos y empresas, y de concienciar sobre la importancia de la conservación de la naturaleza.

    ¿Cuándo nació la Ciencia Ciudadana?

    La ciencia ciudadana tiene raíces profundas que se remontan a 1900, cuando la Sociedad Nacional Audubon de Estados Unidos lanzó una campaña para censar las poblaciones de aves. Del 14 de diciembre al 5 de enero de cada año, grupos de apasionados ornitólogos, dirigidos por expertos, se reunían para observar y clasificar distintas especies de aves. Este evento, conocido como el Recuento Navideño de Aves, sigue siendo muy popular entre los observadores de aves. En 1989, el concepto de Ciencia Ciudadana se formalizó en el MIT Technology Review gracias a la Audubon Society. La organización reclutó a 225 voluntarios para vigilar los niveles de lluvia ácida, recogiendo muestras de lluvia de distintas partes del país para luego analizarlas y publicar los resultados. Con la llegada de Internet y las tecnologías digitales, la Ciencia Ciudadana ha experimentado una rápida expansión, poniendo la participación científica al alcance de todos y contribuyendo significativamente a la recopilación de datos para la investigación.

    Ciencia ciudadana: ¿cuáles son los niveles de participación?

    Según Muki Haklay, la Ciencia Ciudadana tiene cuatro niveles de participación. El primero es el Crowdsourcing, en el que los ciudadanos actúan como sensores, enviando datos a través de apps u ofreciendo la potencia de cálculo de sus ordenadores para analizar datos. En este caso, la participación no implica la explotación de capacidades cognitivas. El segundo nivel es la Inteligencia Distribuida: los participantes reciben formación básica para recoger datos o interpretar información sencilla, y luego se habilita su capacidad cognitiva. El tercer nivel es la Ciencia Participativa, en la que ciudadanos y científicos colaboran en la definición de problemas y métodos de recogida y análisis de datos. Por último, encontramos la Ciencia Ciudadana Extrema, en la que la definición del problema la establecen los participantes en consulta con los científicos, ideando un método de recogida de datos y solicitando la ayuda de expertos para analizar e interpretar los resultados.

    26/06/2024De 3Bee, Lisa Santillo
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