Protección de los ecosistemas acuáticos
La meta 6.6 pretende proteger y restaurar los ecosistemas relacionados con el agua, incluyendo montañas, bosques, ríos, acuíferos y lagos. La protección de los ecosistemas acuáticos es esencial para garantizar el suministro de agua de buena calidad, la conservación de la diversidad biológica y la reducción del riesgo de desastres relacionados con el agua. Sin embargo, los ecosistemas acuáticos están sometidos a numerosas presiones, como la contaminación, la pérdida de hábitats, la sobreexplotación de los recursos hídricos y el cambio climático. Para proteger los ecosistemas acuáticos es necesario un enfoque integrado y sostenible de la gestión del agua, que tenga en cuenta los vínculos entre el uso del agua y sus repercusiones medioambientales, sociales y económicas. También es necesario implicar a las comunidades locales y fomentar la cooperación transfronteriza.