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    Evaluación de poblaciones y nutrición artificial

    Hemos visto que una de las actividades de mayor importancia para la buena invernada de la familia es el control del estado de las reservas de la colmena. Por ello, en otoño e invierno puede ser necesario intervenir con nutrición artificial.

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    16/11/2018De 3Bee, Elena Fraccaro
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    ¿Qué necesitan las abejas?

    Saber qué necesitan las abejas para sobrevivir es esencial para comprender el significado y el modo de nutrición en sí. En primer lugar, las abejas necesitan carbohidratos (especialmente glucosa y fructosa) para sus necesidades energéticas y para la secreción de cera. A continuación, necesitan proteínas para la constitución de sus tejidos corporales, que, durante el invierno, se acumulan especialmente en los cuerpos grasos. Constituyen un tejido de reserva en el que se almacenan los alimentos digeridos y al que se puede recurrir en momentos de dificultad. La constitución de los cuerpos grasos es especialmente delicada durante el desarrollo larvario y, entre los diversos componentes, la vitelogenina desempeña un papel muy importante. La vitelogenina es una proteína que, entre otras cosas, permite a las abejas transmitir a las larvas las aptitudes inmunitarias necesarias para su supervivencia.

    Control de existencias

    Por tanto, es fácil comprender que una nutrición adecuada es esencial no sólo para la supervivencia inmediata de la colmena, sino también para su correcto desarrollo y crecimiento. Por tanto, no es un aspecto que deba subestimarse. Por esta razón, evaluar el estado de las existencias y saber con qué tipo de nutrición intervenir es esencial. El control de las existencias es una operación que se realiza generalmente en otoño, y su consistencia varía mucho según el lugar. Se ha calculado que una familia de potencia media consume unos 2 kg de miel al mes durante los periodos sin floración. Obviamente, este consumo estimado debe ajustarse a los casos individuales: en las zonas más templadas consumirán menos, en las zonas de clima más duro e inviernos más largos necesitarán más.

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    Nutrición artificial: nutrición azucarada

    A partir de esta información, hay que calcular si se necesita nutrición artificial y en qué medida. Ésta se divide generalmente en nutrición azucarada y nutrición proteica. La nutrición azucarada en el periodo otoñal se utiliza como apoyo para sostener la acumulación de reservas o permitir reponerlas si se agotan. Debe ser lo más concentrado posible, de lo contrario provocaría un efecto estimulante y podría crear problemas de disentería en la colonia. Se puede proceder introduciendo panales en la colmena con reservas de miel o se puede proceder a la administración de jarabe o caramelos.

    Jarabe y caramelos

    Si se opta por administrar jarabe, se puede decidir si producirlo en casa o comprar uno de producción industrial. Por lo general, se utiliza cuando las abejas aún tienen oportunidad de realizar sus vuelos de purificación, pero siempre es bueno asegurarse de que esté lo más concentrado posible. Si se opta por una preparación casera, lo mejor es respetar la proporción 2:1, es decir, 2 partes de azúcar por cada 1 de agua. Se puede preparar caliente o fría según las necesidades. Existen varias opciones para dispensarlo, como los comederos de bolsillo, los comederos de vacío, los comederos de ático o los comederos de exterior. El candied, por su parte, es extremadamente concentrado y tiene un contenido de agua muy bajo. Esto lo hace especialmente adecuado para los periodos de otoño e invierno, cuando las abejas no salen de la colmena. También puede comprarse o prepararse en casa.

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    Nutrición proteica

    La nutrición proteica es de gran importancia. Permite la acumulación de proteínas en el cuerpo graso, lo que está directamente relacionado con el correcto desarrollo de las abejas y el aumento de sus perspectivas de vida. La época en la que hay mayor necesidad de aporte proteico es entre agosto y septiembre, cuando la cría empieza a prepararse para que las abejas afronten el invierno. Sin embargo, con las fluctuaciones de temperatura de los últimos años, este plazo ya no es tan estricto y la necesidad de actuar puede surgir incluso más tarde.

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    Polen

    Para las abejas, la fuente de proteínas por excelencia es el polen. Algunos apicultores toman medidas para recoger el polen cuando hay en abundancia, almacenarlo y devolvérselo a las abejas. Esta operación, huelga decirlo, requiere mucho esfuerzo y dedicación. Otra solución es trasladar los panales ricos en polen a las familias donde escasea, pero sólo si se tiene la certeza de que la familia de la que se extraen podrá reponer las existencias en poco tiempo. Si estas dos soluciones no son factibles, se puede recurrir a sustitutos.

    Sustitutos del polen

    Una opción muy práctica es la alimentación con caramelos proteicos u otras sustancias proteicas como harina de soja u otras plantas herbáceas, levadura o leche en polvo. Estos polvos pueden distribuirse tal cual o inmediatamente fuera de la colmena o cerca de ella para que las abejas los recojan. Otra opción es procesar estos productos para crear gránulos sólidos de consistencia similar a la de los caramelos, de modo que puedan colocarse directamente dentro de la colmena. Una vez emprendido este tipo de alimentación, debe continuarse hasta la aparición de floraciones de polen en las que las abejas puedan alimentarse directamente. Es absolutamente contraproducente administrar nutrición proteínica durante el invierno en ausencia de cría.

    ¿Alimentarse con miel?

    Cabe preguntarse por qué no se suele recomendar la miel en lugar de todos estos sustitutos. En efecto, sería la opción más natural y genuina, pero hay que hacer algunas consideraciones al respecto. En primer lugar, representa la solución más cara para el apicultor, quien, no obstante, puede decidir ponerla en práctica, tal vez insertando panales especialmente conservados para este fin. En segundo lugar, el uso de la miel puede crear problemas de salud. Utilizar miel de origen dudoso está realmente desaconsejado porque podría ser un vehículo de enfermedades y agentes patógenos. En este caso, sólo se debe utilizar miel propia, de la que se tenga la certeza de que no está contaminada. Por último, la alimentación con miel puede provocar saqueos desagradables, que pueden remediarse actuando hacia la noche y no durante el día.

    Sistemas de evaluación y seguimiento de las poblaciones

    Evaluar el estado de las existencias es, por tanto, muy importante para saber cómo actuar para tener familias fuertes que puedan pasar el invierno de la mejor manera posible. A veces, sin embargo, la inspección visual por sí sola puede no ser suficiente: se pueden hacer cálculos incorrectos y esto puede llevar a que la familia se quede sin existencias y, literalmente, se muera de hambre. Por estas razones, el uso de herramientas de supervisión a distancia puede ser muy útil. Gracias a la posibilidad de medir diversos parámetros, como el peso y la temperatura, se puede ver en qué estado se encuentra la familia y si es necesario tomar medidas.

    16/11/2018De 3Bee, Elena Fraccaro
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